Los grandes actuales desafíos de nuestra estructura social

Los grandes actuales desafíos de nuestra estructura social.

A menos que se quiera cerrar los ojos, a menos que se quiera negar la realidad, debe admitirse que nuestro presente tejido social genera por sí mismo o al menos permite, una serie de problemas muy diversos y graves, como nunca antes habíamos sufrido a esa escala.

Nos enfrentamos a una coyuntura que ya se torna insoportable, y de la que aparentemente no podemos salir.

El narcotráfico y sus secuelas arruinan a muchos conciudadanos.

El tráfico de sustancias ilegales adictivas por ejemplo, mueve y genera recursos financieros enormes, y como consecuencia directa de esta actividad estamos arruinando la existencia de un grupo muy importante de personas, que caen en la adicción, que luego no pueden salir de ella, y a quienes luego debemos asistir como lo que son, enfermos de difícil recuperación, y que en muchos casos caen en situaciones críticas espantosas.

La corrupción administrativa y la aparente negligencia política.

La corrupción administrativa y el tráfico de influencias sin duda es otro de los flagelos, sin duda es otro de los importantes desvíos, a los que las instituciones y la justicia y el sector político no saben o no pueden hacer frente.

Esta realidad capta enormes recursos que de algún lado salen, y que retacean posibilidades a mejores fines, como por ejemplo los planes sociales o la lucha contra la polución ambiental.

El tráfico de armamentos, y las diferentes formas de luchas armadas.

La producción y la comercialización de armamentos es otro de los flagelos, que genera en su entorno corrupción y problemas diversos, además de las secuelas directas de los enfrentamientos en relación al ambiente y a la población civil.

Y en esta materia los grandes países están a la vanguardia en cuanto a producción de armas, con EEUU y China a la cabeza.

Reconocimiento de nuestras falencias para un control eficiente.

Nuestras instituciones y nuestra justicia y nuestros acuerdos internacionales se orientan a investigar los asuntos referidos y muchos otros, a efectos de aplicar acciones correctivas, disuasivas, punitivas, pero sin duda los resultados que así se obtienen son muy magros, y los desvíos igual se producen y cada vez a mayor escala.

¿Dónde están realmente las falencias y los puntos más débiles?

Si quienes siguen este documento están de acuerdo con lo manifestado, probablemente arribarán a conclusiones similares.

Debemos reforzar nuestra educación en valores, debemos mejorar sustancialmente el nivel cultural y formativo de la gente, y también reformar nuestras estructuras administrativas, sociales, y productivas.

Hagamos sustantivas reformas estructurales y financieras.

  • Mejorar la educación y la ética de las personas por cierto que es indispensable, pero con ello no basta.
  • También debemos mejorar nuestro entramado social y productivo de forma de hacerlo más seguro y más sencillo de controlar.

Un nuevo enfoque en cuanto a nuestra organización social

  • Y en cuanto a las reformas institucionales y estructurales, conviene orientar los cambios al mejor estilo de la seguridad industrial.
  • No basta con tener obreros competentes, sino que además debe contarse con un ambiente industrial seguro, en donde sea difícil que ocurran accidentes, aún con obreros descuidados e incompetentes.

¿Qué significa este nuevo enfoque en términos prácticos?

  • El dinero es el gran distribuidor de recursos, es la especie intermedia que facilita y orienta nuestros intercambios, y que asigna recursos.
  • En este mecanismo están por tanto nuestros problemas actuales y nuestras soluciones de futuro, tal como oportunamente lo destacara el activista social catalán Agustí Chalaux.

Lo que indudablemente se requiere es un gran cambio de estrategia.

  • Si nuestra estructura de investigación debe descubrir cosas de este estilo, está destinada a ser ineficiente y a resolver pocos casos.
  • Debemos convencernos que no podemos luchar contra la corrupción, en una realidad socio-productiva en la que se pueda dar una propina en una simple y aparentemente inocente excursión de fin de semana.

Pensemos en el dinero telemático como solución de base.

  • La solución casi mágica a la mayoría de nuestros problemas, está en la moneda telemática, está en el dinero digital y estrictamente nominativo.
  • Claro, introducir este cambio no será sencillo y requerirá de un tiempo considerable, pero mejor será que cuanto antes comencemos a evaluar esta posibilidad.

Y pensemos también en la educación como otro de los importantes pilares

  • Obviamente las instituciones y la gente son las que intervienen en los procesos sociales y productivos, así que también debemos dar atención preferente a la formación cultural y laboral de las personas.
  • La moral de las personas por cierto también tiene importancia central, y en este aspecto filósofos y religiosos pueden ayudar.

Evocando un hecho puntual ocurrido en EEUU

  • Y ya para terminar estos apuntes, deseamos recordar una oración, un pedido, una expresión de deseo, oportunamente expresado por un pastor protestante que sin duda supo sintetizar en unas pocas palabras la aspiración y el sentir de mucha gente.
  • Lean con atención los cuadros que siguen.

Oración
La oración que causó controversia…

Oración de apertura en el Senado de Kansas.

Tal vez sea interesante conocer de primera mano esta oración, que fue efectuada en Kansas en la sesión de inauguración de la «Kansas House of Representatives».

Cuando se le pidió al religioso Joe Wright que hiciera la oración de apertura en el Senado de Kansas, todo el mundo esperaba una oración ordinaria, pero lo que ellos escucharon fue lo que seguidamente se indica.

Señor, venimos delante de Ti este día para humildemente pedirte perdón, y para pedir tu bendición.
Sabemos que tu Palabra dice: «Maldición a aquellos que llaman “bien” lo que está “mal”», y eso es exactamente lo que hemos hecho.
Hemos perdido el equilibrio espiritual, y hemos cambiado nuestros valores.

Hemos explotado al pobre, y a eso hemos llamado «suerte».
Hemos recompensado la pereza, y a eso hemos llamado «ayuda social».
Hemos matado a nuestros hijos aún no nacidos, y a eso hemos llamado «libre elección» y «control de natalidad».
Hemos abatido a nuestros condenados, y a eso hemos llamado «justicia».

Hemos sido negligentes al disciplinar a nuestros hijos, y a eso hemos llamado «desarrollar su autoestima».
Hemos abusado del poder, y hemos llamado a eso «Política».
Hemos codiciado los bienes de nuestro vecino, y a eso hemos llamado «tener ambición».
Hemos contaminado las ondas de radio y televisión con mucha grosería y con mucha pornografía, y a eso hemos llamado «libertad de expresión».

Hemos ridiculizado los valores establecidos desde hace mucho tiempo por nuestros ancestros, y a eso lo hemos llamado «obsoleto y pasado».
¡Oh Dios! Mira en lo profundo de nuestros corazones; purifícanos y líbranos de nuestros pecados.
Amén.

La reacción fue inmediata.

Un Parlamentario abandonó la sala durante la oración. Tres más criticaron los dichos del Pastor, calificándolos como «un mensaje de intolerancia».

Durante las seis semanas siguientes, la «Central Catholic Church» donde trabaja el religioso Wright, recibió más de 5,000 llamadas telefónicas, de las cuales sólo unas pocas fueron desfavorables.

Esa Iglesia recibe ahora peticiones del mundo entero, India, África, Asia, para que el párroco Wright ore por ellos.

EL comentarista Paul Harvey difundió esta oración en su audición de radio «The Rest of the Story», (El Resto de la Historia), y ha recibido una acogida mucho más favorable por esta emisión, que por cualquier otra.

Y muchos son los que, con la ayuda de Dios, quieren que esta oración se derrame sobre las naciones del mundo, y que así nazca en los corazones el deseo de llegar a tener una vida digna bajo la atenta mirada del Supremo.

Muy bien, sin duda los creyentes en una Divinidad podrán sacar de lo expuesto jugosas reflexiones.

Y quienes no profesen ideas religiosas de especie alguna, también podrán tener lo suyo, pues la necesidad de afirmar nuestra educación en valores, y la necesidad de apoyar extendidos planes sociales en una estructura social que aparece cada vez como más despiadada, sin duda es un objetivo compartido por una gran mayoría de personas.

Indiscutiblemente la unión nos hará fuertes y eficientes.

  • No banalicemos estas cuestiones.
  • No pensemos que estos asuntos de alta política están únicamente reservados a gobernantes nacionales y a jerarcas de organismos internacionales.
  • Estos asuntos son materia de todos, pues de ello depende nuestro bienestar, y de ello tal vez depende nuestra propia supervivencia.

Juan Carlos Anselmi.

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